COPOL recibió con especial alegría a la escritora ecuatoriana Solange Rodríguez Pappe, quien regresó a nuestra institución, donde también compartió su vocación docente y dejó una huella especial en nuestra comunidad educativa.
Su visita no representó únicamente el encuentro con una de las voces más destacadas de la literatura ecuatoriana contemporánea; fue también el reencuentro con una maestra que recorrió estos mismos pasillos, compartió su vocación en nuestras aulas y dejó una huella profunda en la historia de nuestra comunidad educativa.
Durante la bienvenida, el rector de COPOL, Rodolfo Chang, destacó la emoción de recibir nuevamente a quien, años atrás, sembró las primeras semillas del saber y del amor por las palabras en nuestros estudiantes. Hoy, tras una trayectoria literaria que ha llevado sus relatos más allá de Ecuador, Solange volvió a una institución que siempre será parte de su historia.
Solange Rodríguez Pappe es escritora, docente e investigadora. Actualmente es profesora titular y decana de la Escuela de Literatura de la Universidad de las Artes, donde ha impartido cátedras de literatura ecuatoriana y teoría y práctica narrativa. Es licenciada en Comunicación Social con mención en Literatura y magíster en Estudios de la Cultura, mención Literatura. Su trabajo ha sido reconocido con importantes distinciones, entre ellas el Premio Joaquín Gallegos Lara de cuento y el Premio Matilde Hidalgo de Prócel por su trayectoria como catedrática.
Su obra se ha consolidado en la literatura ecuatoriana e hispanoamericana contemporánea, especialmente desde los territorios de lo fantástico, lo extraño y la imaginación. Entre sus publicaciones se encuentran La primera vez que vi un fantasma, Un mundo raro, Levitaciones, Caja de magia, Fantasmas entre letras, El lugar de las apariciones y Drakofilia.
La escritora compartió con los estudiantes una conversación cercana sobre la lectura, la ficción, la imaginación y el proceso creativo. Invitó a los jóvenes a cultivar una buena salud literaria, a ser lectores críticos y a comprender que la ficción no es una forma de escapar de la realidad, sino una oportunidad para observarla, cuestionarla y narrarla desde nuevas perspectivas.
También habló sobre los hábitos de escritura y recordó que toda historia puede comenzar con una imagen, un recuerdo, una emoción, una frase anotada o incluso un sueño. Con paciencia, atención y práctica, esas pequeñas ideas pueden tomar forma y convertirse en cuentos, novelas o relatos capaces de llegar a otros.
Solange animó a los copolinos a escribir, compartir sus textos, buscar espacios para publicar y confiar en su propia voz. Su mensaje fue claro: todos somos artistas en potencia y todos tenemos historias que merecen ser contadas.
La jornada permitió que nuestros estudiantes descubrieran que la literatura no es algo distante, encerrado en un libro de texto, sino una fuerza viva, vibrante y transformadora: una herramienta para imaginar otros mundos, pensar críticamente sobre el presente y construir narrativas más profundas sobre Ecuador.