¿Atrapado entre dos eras? Alguna vez te has sentido conflictuado entre la forma en que te educaron a ti y la forma en que hoy tienes que enseñar a las nuevas generaciones?
Muchos docentes enfrentan esa paradoja. Fuimos formados en un sistema tradicional, pero ahora enseñamos a estudiantes que viven en una era digital, hiperconectada y cambiante, que demanda otro tipo de habilidades y destrezas. Los maestros tenemos la tendencia a enseñar de la misma manera en que nos educaron a nosotros, pero si así lo hacemos, estaríamos educando para el pasado y no para el futuro.
De allí nace la metáfora del maestro sánduche: una figura atrapada entre dos eras — la era industrial y la era de la información —. Una imagen que representa perfectamente el gran desafío de enseñar hoy.
¿Seguimos enseñando como nos enseñaron?
La mayoría de los maestros actuales fuimos educados bajo un modelo que privilegiaba el aprendizaje memorístico y mecánico. Un esquema que funcionaba en una época donde el objetivo era preparar a las personas para trabajar en la industria, que era la actividad económica que determinaba los paradigmas de esos tiempos.
La educación respondió a las demandas de esa sociedad, a través del modelo pedagógico Conductista, que privilegiaba la reacción frente a un estímulo y la repetición como forma de aprendizaje. El profesor tenía la responsabilidad de conseguir y transmitir la información y el estudiante tenía un rol pasivo, pues la recibía, la memorizaba y la repetía.
Desde 1980, con la invención de la computadora personal, advenimiento del Internet y el desarrollo de la tecnología digital, el mundo cambió; y, por lo tanto, los requerimientos para insertarse en él son diferentes, de los que marcaron la vida de los actuales maestros cuando eran niños.
El conflicto surge porque muchos maestros siguen enseñando de la manera en que aprendieron, para satisfacer las necesidades de una sociedad que ya no existe.

Pero cambiaron los tiempos…
La educación tradicional ya no responde a las necesidades del presente. El desarrollo de la robótica, de la Inteligencia Artificial y el auge de las telecomunicaciones han modelado una nueva forma de vivir y, por lo tanto, se requiere una nueva forma de aprender.
En la actualidad tenemos que enseñar a nuestros estudiantes para que sean líderes, pensadores, críticos, creativos, innovadores, capaces de aprender por sí mismo, habituados al trabajo colaborativo y con un alto desarrollo de habilidades sociales, entre otras importantes características.
Es momento de abandonar los esquemas tradicionales y formar a nuestros estudiantes para que se inserten exitosamente en el mundo que les tocará vivir y que, en este momento, incluso es difícil visualizar.
Recordemos que diez de las profesiones más demandadas el día de hoy no existían hace cinco años. ¿Cuáles serán las demandas del mañana?
¿Y el futuro?
¡Impredecible! Las necesidades cambian vertiginosamente, por lo tanto, las profesiones y los empleos se reinventan o dejan de existir. ¿Cómo formar en este contexto tan incierto?
Los maestros debemos tener claro, que quien:
- aprenda por sí mismo,
- tenga mentalidad crítica,
- actúe con ética,
- lidere y proponga,
- colabore,
- no compita,
- interactúe con empatía,
- tenga conciencia ambiental y
- posea un fuerte compromiso con su comunidad…
… Tendrá éxito en su vida social, familiar y laboral, en cualquier época que le toque vivir.
El desafío del maestro sánduche
Teniendo claro las características del ser humano que queremos formar, el rol del maestro debe transformarse para abandonar el esquema tradicional y dar paso a lo que la pedagogía denomina Constructivismo Social, que favorece el desarrollo de las habilidades superiores de pensamiento, como la resolución de problemas, la creatividad, el análisis, la capacidad de evaluar críticamente, etc.
- Para conseguir este fin, el maestro sánduche debe evolucionar:De transmisor de contenido a guía del aprendizaje
- De autoridad absoluta a mentor empático
- De conocedor de todo a facilitador de experiencias
¿Y tú, también te sientes un maestro sánduche?
Cuéntanos tu historia:
- ¿Has reflexionado sobre este tema?
- ¿Cómo te has adaptado?
- ¿Qué desafíos has enfrentado entre estas dos “rebanadas de pan”?